viernes, 6 de febrero de 2009

EL SENTIMIENTO DE LO FANTASTICO. JULIO CORTAZAR


"...en vez de buscar una definición preceptiva de lo que es lo fantástico, en la literatura o fuera de ella, yo pienso que es mejor que cada uno de ustedes, como lo hago yo mismo, consulte su propio mundo interior, sus propias vivencias, y se plantee personalmente el problema de esas situaciones, de esas irrupciones, de esas llamadas coincidencias en que de golpe nuestra inteligencia y nuestra sensibilidad tienen la impresión de que las leyes, a que obedecemos habitualmente, no se cumplen del todo o se están cumpliendo de una manera parcial, o están dando su lugar a una excepción.

Ese sentimiento de lo fantástico, como me gusta llamarle, porque creo que es sobre todo un sentimiento e incluso un poco visceral, ese sentimiento me acompaña a mí desde el comienzo de mi vida, desde muy pequeño, antes, mucho antes de comenzar a escribir, me negué a aceptar la realidad tal como pretendían imponérmela y explicármela mis padres y mis maestros. Yo vi siempre el mundo de una manera distinta, sentí siempre, que entre dos cosas que parecen perfectamente delimitadas y separadas, hay intersticios por los cuales, para mí al menos, pasaba, se colaba, un elemento, que no podía explicarse con leyes, que no podía explicarse con lógica, que no podía explicarse con la inteligencia razonante.

Ese sentimiento, que creo que se refleja en la mayoría de mis cuentos, podríamos calificarlo de extrañamiento; en cualquier momento les puede suceder a ustedes, les habrá sucedido, a mí me sucede todo el tiempo, en cualquier momento que podemos calificar de prosaico, en la cama, en el ómnibus, bajo la ducha, hablando, caminando o leyendo, hay como pequeños paréntesis en esa realidad y es por ahí, donde una sensibilidad preparada a ese tipo de experiencias siente la presencia de algo diferente, siente, en otras palabras, lo que podemos llamar lo fantástico. Eso no es ninguna cosa excepcional, para gente dotada de sensibilidad para lo fantástico, ese sentimiento, ese extrañamiento, está ahí, a cada paso, vuelvo a decirlo, en cualquier momento y consiste sobre todo en el hecho de que las pautas de la lógica, de la causalidad del tiempo, del espacio, todo lo que nuestra inteligencia acepta desde Aristóteles como inamovible, seguro y tranquilizado se ve bruscamente sacudido, como conmovido, por una especie de, de viento interior, que los desplaza y que los hace cambiar.

Un gran poeta francés de comienzos de este siglo, Alfred Jarry, el autor de tantas novelas y poemas muy hermosos, dijo una vez, que lo que a él le interesaba verdaderamente no eran las leyes, sino las excepciones de las leyes; cuando había una excepción, para él había una realidad misteriosa y fantástica que valía la pena explorar, y toda su obra, toda su poesía, todo su trabajo interior, estuvo siempre encaminado a buscar, no las tres cosas legisladas por la lógica aristotélica, sino las excepciones por las cuales podía pasar, podía colarse lo misterioso, lo fantástico, y todo eso no crean ustedes que tiene nada de sobrenatural, de mágico, o de esotérico; insisto en que por el contrario, ese sentimiento es tan natural para algunas personas, en este caso pienso en mí mismo o pienso en Jarry a quien acabo de citar, y pienso en general en todos los poetas; ese sentimiento de estar inmerso en un misterio continuo, del cual el mundo que estamos viviendo en este instante es solamente una parte, ese sentimiento no tiene nada de sobrenatural, ni nada de extraordinario, precisamente cuando se lo acepta como lo he hecho yo, con humildad, con naturalidad, es entonces cuando se lo capta, se lo recibe multiplicadamente cada vez con más fuerza; yo diría, aunque esto pueda escandalizar a espíritus positivos o positivistas, yo diría que disciplinas como la ciencia o como la filosofía están en los umbrales de la explicación de la realidad, pero no han explicado toda la realidad, a medida que se avanza en el campo filosófico o en el científico, los misterios se van multiplicando, en nuestra vida interior es exactamente lo mismo.

Si quieren un ejemplo para salir un poco de este terreno un tanto abstracto, piensen solamente en eso que utilizamos continuamente y que es nuestra memoria. Cualquier tratado de psicología nos va a dar una definición de la memoria, nos va a dar las leyes de la memoria, nos va a dar los mecanismos de funcionamiento de la memoria. Y bien, yo sostengo que la memoria es uno de esos umbrales frente a los cuales se detiene la ciencia, porque no puede explicar su misterio esencial, esa memoria que nos define como hombres, porque sin ella seríamos como plantas o piedras; en primer lugar, no sé si alguna vez se les ocurrió pensarlo, pero esa memoria es doble; tenemos dos memorias, una que es activa, de la cual podemos servirnos en cualquier circunstancia práctica y otra que es una memoria pasiva, que hace lo que le da la gana: sobre la cual no tenemos ningún control.

Jorge Luis Borges escribió un cuento que se llama “Funes el memorioso”, es un cuento fantástico, en el sentido de que el personaje Funes, a diferencia de todos nosotros, es un hombre que posee una memoria que no ha olvidado nada, y cada vez que Funes ha mirado un árbol a lo largo de su vida, su memoria ha guardado el recuerdo de cada una de las hojas de ese árbol, de cada una de las irisaciones de las gotas de agua en el mar, la acumulación de todas las sensaciones y de todas las experiencias de la vida están presentes en la memoria de ese hombre. Curiosamente en nuestro caso es posible, es posible que todos nosotros seamos como Funes, pero esa acumulación en la memoria de todas nuestras experiencias pertenecen a la memoria pasiva, y esa memoria solamente nos entrega lo que ella quiere.

Para completar el ejemplo si cualquiera de ustedes piensa en el número de teléfono de su casa, su memoria activa le da ese número, nadie lo ha olvidado, pero si en este momento, a los que de ustedes les guste la música de cámara, les pregunto cómo es el tema del andante del cuarteto 427 de Mozart, es evidente que, a menos de ser un músico profesional, ninguno de ustedes ni yo podemos silbar ese tema y, sin embargo, si nos gusta la música y conocemos la obra de Mozart, bastará que alguien ponga el disco con ese cuarteto y apenas surja el tema nuestra memoria lo continuará. Comprenderemos en ese instante que lo conocíamos, conocemos ese tema porque lo hemos escuchado muchas veces, pero activamente, positivamente, no podemos extraerlo de ese fondo, donde quizá como Funes, tenemos guardado todo lo que hemos visto, oído, vivido.

Lo fantástico y lo misterioso no son solamente las grandes imaginaciones del cine, de la literatura, los cuentos y las novelas. Está presente en nosotros mismos, en eso que es nuestra psiquis y que ni la ciencia, ni la filosofía consiguen explicar más que de una manera primaria y rudimentaria.

Ahora bien, si de ahí, ya en una forma un poco más concreta, nos pasamos a la literatura, yo creo que ustedes están en general de acuerdo que el cuento, como género literario, es un poco la casa, la habitación de lo fantástico. Hay novelas con elementos fantásticos, pero son siempre un tanto subsidiarios, el cuento en cambio, como un fenómeno bastante inexplicable, en todo caso para mí, le ofrece una casa a lo fantástico; lo fantástico encuentra la posibilidad de instalarse en un cuento y eso quedó demostrado para siempre en la obra de un hombre que es el creador del cuento moderno y que se llamó Edgar Allan Poe. A partir del día en que Poe escribió la serie genial de su cuento fantástico, esa casa de lo fantástico, que es el cuento, se multiplicó en las literaturas de todo el mundo y además sucedió una cosa muy curiosa y es que América Latina, que no parecía particularmente preparada para el cuento fantástico, ha resultado ser una de las zonas culturales del planeta, donde el cuento fantástico ha alcanzado sus exponentes, algunos de sus exponentes más altos. Piensen, los que se preocupan en especial de literatura, piensen en el panorama de un país como Francia, Italia o España, el cuento fantástico no existe o existe muy poco y no interesa, ni a autores, ni a lectores; mientras que, en América Latina, sobre todo en algunos países del cono sur: en el Uruguay , en la Argentina... ha habido esa presencia de lo fantástico que los escritores han traducido a través del cuento. Cómo es posible que en un plazo de treinta años el Uruguay y la Argentina hayan dado tres de los mayores cuentistas de literatura fantástica de la literatura moderna. Estoy naturalmente citando a Horacio Quiroga, a Jorge Luis Borges y al uruguayo FelisbertoHernández, todavía, injustamente, mucho menos conocido.

En la literatura lo fantástico encuentra su vehículo y su casa natural en el cuento y entonces, a mí personalmente no me sorprende, que habiendo vivido siempre con la sensación de que entre lo fantástico y lo real no había límites precisos, cuando empecé a escribir cuentos ellos fueran de una manera casi natural, yo diría casi fatal, cuentos fantásticos.

(...) Elijo para demostrar lo fantástico uno de mis cuentos, La noche boca arriba, y cuya historia, resumida muy sintéticamente, es la de un hombre que sale de su casa en la ciudad de París, una mañana, en una motocicleta y va a su trabajo, observando, mientras conduce su moto, los altos edificios de concreto, las casas, los semáforos y en un momento dado equivoca una luz de semáforo y tiene un accidente y se destroza un brazo, pierde el sentido y al salir del desmayo, lo han llevado al hospital, lo han vendado y está en una cama, ese hombre tiene fiebre y tiene tiempo, tendrá mucho tiempo, muchas semanas para pensar, está en un estado de sopor, como consecuencia del accidente y de los medicamentos que le han dado; entonces se adormece y tiene un sueño; sueña curiosamente que es un indio mexicano de la época de los aztecas, que está perdido entre las ciénagas y se siente perseguido por una tribu enemiga, justamente los aztecas que practicaban aquello que se llamaba la guerra florida y que consistía en capturar enemigos para sacrificarlos en el altar de los dioses.

Todos hemos tenido y tenemos pesadillas así. Siente que los enemigos se acercan en la noche y en el momento de la máxima angustia se despierta y se encuentra en su cama de hospital y respira entonces aliviado, porque comprende que ha estado soñando, pero en el momento en que se duerme la pesadilla continúa, como pasa a veces y entonces, aunque él huye y lucha es finalmente capturado por sus enemigos, que lo atan y lo arrastran hacia la gran pirámide, en lo alto de la cual están ardiendo las hogueras del sacrificio y lo está esperando el sacerdote con el puñal de piedra para abrirle el pecho y quitarle el corazón. Mientras lo suben por la escalera, en esa última desesperación, el hombre hace un esfuerzo por evitar la pesadilla, por despertarse y lo consigue; vuelve a despertarse otra vez en su cama de hospital, pero la impresión de la pesadilla ha sido tan intensa, tan fuerte y el sopor que lo envuelve es tan grande, que poco a poco, a pesar de que él quisiera quedarse del lado de la vigilia, del lado de la seguridad, se hunde nuevamente en la pesadilla y siente que nada ha cambiado. En el minuto final tiene la revelación. Eso no era una pesadilla, eso era la realidad; el verdadero sueño era el otro. Él era un pobre indio, que soñó con una extraña, impensable ciudad de edificios de concreto, de luces que no eran antorchas, y de un extraño vehículo, misterioso, en el cual se desplazaba, por una calle.

Si les he contado muy mal este cuento es porque me parece que refleja suficientemente la inversión de valores, la polarización de valores, que tiene para mí lo fantástico y, quisiera decirles además, que esta noción de lo fantástico no se da solamente en la literatura, sino que se proyecta de una manera perfectamente natural en mi vida propia.

Terminaré este pequeño recuento de anécdotas con algo que me ha sucedido hace aproximadamente un año. Ocho años atrás escribí un cuento fantástico que se llama “Instrucciones para John Howell”, no les voy a contar el cuento; la situación central es la de un hombre que va al teatro y asiste al primer acto de una comedia, más o menos banal, que no le interesa demasiado; en el intervalo entre el primero y el segundo acto dos personas lo invitan a seguirlos y lo llevan a los camerinos, y antes de que él pueda darse cuenta de lo que está sucediendo, le ponen una peluca, le ponen unos anteojos y le dicen que en el segundo acto él va a representar el papel del actor que había visto antes y que se llama John Howell en la pieza.

“Usted será John Howell”. Él quiere protestar y preguntar qué clase de broma estúpida es esa, pero se da cuenta en el momento de que hay una amenaza latente, de que si él se resiste puede pasarle algo muy grave, pueden matarlo. Antes de darse cuenta de nada escucha que le dicen “salga a escena, improvise, haga lo que quiera, el juego es así”, y lo empujan y él se encuentra ante el público... No les voy a contar el final del cuento, que es fantástico, pero sí lo que sucedió después.

El año pasado recibí desde Nueva York una carta firmada por una persona que se llama John Howell. Esa persona me decía lo siguiente: “Yo me llamo John Howell, soy un estudiante de la universidad de Columbia, y me ha sucedido esto; yo había leído varios libros suyos, que me habían gustado, que me habían interesado, a tal punto que estuve en París hace dos años y por timidez no me animé a buscarlo y hablar con usted. En el hotel escribí un cuento en el cual usted es el protagonista, es decir que, como París me ha gustado mucho, y usted vive en París, me pareció un homenaje, una prueba de amistad, aunque no nos conociéramos, hacerlo intervenir a usted como personaje. Luego, volví a N.Y, me encontré con un amigo que tiene un conjunto de teatro de aficionados y me invitó a participar en una representación; yo no soy actor, decía John, y no tenía muchas ganas de hacer eso, pero mi amigo insistió porque había otro actor enfermo. Insistió y entonces yo me aprendí el papel en dos o tres días y me divertí bastante. En ese momento entré en una librería y encontré un libro de cuentos suyos donde había un cuento que se llamaba “Instrucciones para John Howell”. ¿Cómo puede usted explicarme esto, agregaba, cómo es posible que usted haya escrito un cuento sobre alguien que se llama John Howell, que también entra de alguna manera un poco forzado en el teatro, y yo, John Howell, he escrito en París un cuento sobre alguien que se llama Julio Cortázar."



lunes, 29 de diciembre de 2008

¿LA “VERDAD” SOBRE FACEBOOK?, MI RESPUESTA CRITICA



ESTE ESCRITO ES UNA RESPUESTA A LA ANTERIOR PUBLICACION, QUE ME LLEGO VIA MAIL







Para empezar, vale una aclaración: No soy empleado de FB, ni de ninguna empresa subsidiaria, ni considero que se deba defender a una multinacional que negocia con los datos de sus usuarios.

Lo que me alarma sobremanera es la facilidad con que algunos sostienen que hay una especie de mega conspiración para quien sabe que “tenebroso propósito”. Que facebook vende y/o alquila los datos personales de miles de personas puede ser cierto, pero ¿acaso Microsoft, yahoo, google, y demás empresas de correo o servicios vía Internet no hacen lo mismo? En todo caso, lo único que se puede esperar de las empresas capitalistas es eso: la obtención de ganancias a costa de los trabajadores que explotan directamente o de los “consumidores” de sus productos. Llevamos cuatro siglos de este sistema inmundo y aunque nos indigne, ya deberíamos saber que esto es así.

“Un escenario que los académicos califican como el caso de espionaje más grande en la historia de la humanidad”.

Tal afirmación, además de carecer de fuente (¿Qué académicos, de que institución y, bien vale la pena saberlo, con que propósito realizan tal afirmación?) es subsidiaria de una teoría que se presenta como una critica radical al actual estado de cosas. Esta teoría no formulada oficialmente, pero sostenida por muchos, concibe la realidad como un ámbito totalmente controlado por un poder omnipresente e invencible, al que no se puede escapar y combatir puesto que controla todo en todas partes.

Es la misma teoría que sostiene que tus mails son constantemente leídos, tus comunicaciones telefónicas intervenidas y tu facebook almacenado por alguna agencia maligna (conocida o no) con el fin de controlar y mantener dominada a la población. No estoy negando que haya instituciones que hagan esto (como la CIA, el MOSAD, la SIDE en Argentina). Lo que estoy diciendo es que esta concepción del mundo trae aparejado un pesimismo y una apatía que solo puede ser funcional a la dominación económica, política y cultural de la Burguesía en todo el mundo capitalista. Como ven, yo le pongo nombre a las cosas.

Porque si todo el mundo estuviera tan bien controlado como supone esta teoría implícita, no vale la pena hacer nada para cambiarlo.

Y creo que las manifestaciones masivas en Grecia, el derrocamiento del Golpe de Estado en Venezuela en 2002, o mas recientemente la absolución de diez estudiantes procesados por defender la educación publica en Argentina demuestran todo lo contrario: que peleando y organizándose puede haber triunfos contra este sistema injusto. Y les aseguro que muchas de las personas que participaron y participan de estos procesos tuvieron o tienen Facebook, e-mail o teléfono celular.

En todo caso, una herramienta no depende de si misma o de su creador, sino de quien y para que se usa. La radio y los diarios también son herramientas de control social, pero la Resistencia Francesa contra el Nazismo uso la prensa y la radio como una herramienta eficaz para derrotar al fascismo. El mail, Facebook y los celulares pueden ser claramente herramientas de la derecha, pero también, quienes somos de izquierda podemos aguzar el ingenio y ver que hacemos. Un martillo puede clavar un clavo, y por el otro extremo puede sacarlo.

Si yo quiero usar FB para compartir idioteces con mis amigos, o para anunciar que asistiré a tal evento, es problema mió y de ellos. Se que mis acciones generan ganancia para algún capitalista. En tal caso, tendría que vivir desnudo, andar a pie y comer bosta de perro, pues cualquier otra alternativa seria una alternativa capitalista. No, gracias. Creo que lo que define, y sigue definiendo, el curso del mundo y de la humanidad son las luchas sociales que se dan a diario en todo el mundo. Como toda lucha, triunfan, fracasan o se estancan, pero eso es otro tema.

Habrá que hacer todo lo posible para que triunfen y dejar de esconderse tras la canallada del escepticismo tecnológico.

domingo, 28 de diciembre de 2008

La verdad de "Facebook"


en breve, voy a publicar una respuesta a este articulo, mientras tanto, leanlo

Circula en la red


Les recomiendo tomarse el tiempo para leer este artículo que una compañera encontró; bastante escalofriante cuando vemos el uso que hacen los empresarios virtuales con nuestra inocente información!Solo los más asiduos cibernautas conocen el entramado de Facebook.

Es altamente probable que muchos de sus afiliados peguen el grito al cielo cuando se enteren del tenebroso propósito tras el sitio web más popular entre los gringos de 17 a 25 años. Empresa virtual que ha logrado penetración total del mercado universitario en los Estados Unidos de América, donde se encuentran registrados ocho de cada diez estudiantes.

Vale preguntar, ¿cómo el crecimiento de Facebook se ha cuadruplicado durante el último año y recibe un promedio de 250,000 nuevos miembros todos los días, a pesar que los servicios que ofrece son gratuitos? ¿De donde -se debe preguntar con buena dosis de suspicacia- obtiene Facebook los recursos para atender 58,000,000 de miembros activos que publican en promedio la bobadita de 14,000,000 de fotografías al día y que a la fecha han colgado unas 2,700,000,000 de imágenes?Difícil siquiera imaginar el monumental tamaño de su computadora y lo costosa la tecnología -ni que decir de la enorme nómina- que se requiere para alojar y administrar esa colosal cifra de usuarios. Que -entre otras- representa más que la mitad de los habitantes de México.Cuando uno digiere las astronómicas cifras que rodean a Facebook, tampoco cabe especular que una empresa a la cual el gigante Microsoft valora en 15,000,000,000 de dólares se financie exclusivamente de publicidad.

Los entendidos en la materia suponen que por motivos de impuestos el gobierno gringo vigila sus grandes empresas con ojo de águila, lo cual descartaría de plano un posible lavado de dinero, u otro tipo de bandidaje.¿Entonces cómo diablos hacen? La respuesta la revela Ari Melber --miembro de la campaña presidencial 2004 de John Kerry-- Facebook está vendiendo la información de sus usuarios al mejor postor.

Cito textualmente: 'Lo que muchos usuarios no saben es que de acuerdo a las condiciones del contrato que virtualmente asumen al hacer clic en el cuadro 'acepto', los usuarios le otorgan a Facebook la propiedad exclusiva y perpetua de toda la información e imágenes que publican.

' De hecho, resalta el experto, los afiliados 'automáticamente autorizan a Facebook el uso perpetuo y transferible, junto con los derechos de distribución o despliegue público de todo lo que cuelgan en su página web.'

Los términos de uso le reserva a Facebook el derecho a conceder y sub-licenciar todo 'el contenido del usuario' a otros negocios. Sin su consentimiento, a muchos usuarios les convirtieron sus fotografías en publicidad, transformando un comercio privado en endosos públicos. De repente todo lo que sus afiliados publicaron, incluyendo sus fotografías personales, su inclinación política, el estado de sus relaciones afectivas, intereses individuales y hasta la dirección de la casa, se envió sin su autorización expresa a millares de usuarios.

Y para colmo de males, el asunto no termina si el usuario se decide retirar. Aun cuando los usuarios cancelan la membresía, sus fotos e información permanecen abordo, según Facebook, por si deciden reactivar su cuenta. Es más, el usuario no es retirado inclusive cuando fallece.

De acuerdo a las 'condiciones de uso,' los dolientes no pueden obligar que Facebook descuelgue los datos e imágenes de sus deudos, ya que cuando el finado aceptó el contrato virtual le otorgó a Facebook el derecho de 'mantenerlo activo bajo un status especial de conmemoración por un período de tiempo determinado por nosotros para permitir que otros usuarios puedan publicar y observar comentarios sobre el difunto.

'Sepan los usuarios de Facebook que son partícipes indefensos de un escenario que los académicos califican como el caso de espionaje más grande en la historia de la humanidad. De paso se convierten de manera inconsciente en los precursores del fenómeno de 'Big Brother' te está observando. Alusión directa a la intromisión abusiva del estado en los asuntos privados del ciudadano común para controlar su comportamiento social, tema de una novela profundamente premonitoria escrita en 1932 por el británico Aldous Huxley: 'Un Mundo Feliz.'

Asi que mi recomendacion es que si ya tienes una cuenta en facebook, no coloques nada que te ponga en riesgo ni arriesgue a tus amigos, nada de telefonos, direcciones fisicas, fotos, etc. Coloca solamente correo electronico. EEUU estudia emitir anexo al Acto Patriota cerrando el uso de esta herramienta "inocente".

Texto relacionado:

¿Quién está detrás de Facebook, el portal desde el que surgió la movilización internacional contra las FARC?
Pascual Serrano/German Leyens
08-02-2008

martes, 23 de diciembre de 2008

ATIPICO MENSAJE NAVIDEÑO

Como ateo que soy, no creo en la navidad ni ninguna otra fiesta religiosa, aunque respeto a quienes la celebran. Se muy bien que el sistema capitalista (mal que le pese al ultra católico amigo) se ha apropiado de todo el contenido místico de la conmemoración del supuesto nacimiento del Jesús Nazareno,  para convertirlo en una venta de cualquier clase de baratijas con motivos “festivos”. Por otro lado, me causa mucha repugnancia ver como gente que se odia abiertamente (o que simplemente se lleva mal) se abraza y se besa como si se llevara de maravillas. Dos días de amabilidad en un año completo de desprecio e indiferencia no es respeto: es hipocresía.

Ya se me ha pasado la época de creer que por ser la navidad algo vació y tonto  para mí, debía despreciar también a todos aquellos que osaban abalanzarse sobre un pan dulce o pasar cerca de un pesebre o tirar cohetes. Me parece una actitud egoista y despreciable prtender que todo el mundo crea lo que uno cree.

 Y entonces le encontré una vuelta de tuerca: pasarla con la gente que quiero, sin obligaciones de ningún tipo.  Es decir, juntarme con mis amigos o con la parte rescatable de mi familia para pasar un buen momento de verdad. Evitando cualquier tipo de convivencia con aquella gente que no es mi amiga, o que se que saluda o me llama   por una especie de obligación moral, aunque no me soporte. A esos directamente no les atiendo el teléfono.

Por eso, les recomiendo a todos ustedes que opinan “no hay nada que festejar” o “muerte al catolicismo” que reviertan su odio y lo conviertan en energía rebelde para estar con quienes ustedes quieran en momentos donde casi todo el mundo se ve obligado a convivir con quien se vive puteando. OBVIAMENTE, SI QUIEREN ESTAR TRISTES Y PUTEAR A TODO EL MUNDO ESTAN EN SU DERECHO, AUNQUE HAY ALTERNATIVAS MENOS NOCIVAS, para uno mismo y para los demas.

 Y a todo aquel que crea en dios y celebre la navidad le deseo que la pase bien, porque un día de diferencia no nos va a separar, si durante todo un año son más las coincidencias.

 

Socialismo del nuevo siglo para todos!

jueves, 18 de diciembre de 2008

EL GONZA TERMINA LA SECUNDARIA parte 1











CON LOS PIBES